Daños cerebrales en los tratamientos de cáncer

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Los tratamientos de radioterapia y quimioterapia pueden afectar al cerebro y deteriorar las funciones cognitivas.

Daño cerebral difuso tardío: se trata de una de las complicaciones de la radioterapia más frecuentes y su incidencia está aumentando por el incremento de la supervivencia de los pacientes oncológicos y la preocupación por la calidad de vida de éstos. Sin embargo, en ocasiones resulta muy difícil diferenciar en estos pacientes el deterioro cognitivo consecuencia del efecto tóxico de la radioterapia de otros factores implicados, por lo que su incidencia puede estar sobreestimada.

Los efectos de la  quimioterapia sobre el cerebro son diferentes  de los que se observan tras la administración de la ratioterapia.

Los primeros indicios de los efectos nocivos de la quimioterapia  sobre las funciones cognitivas del cerebro datan de los años 90. Durante los últimos cinco años han aparecido más evidencias al respecto. Algunas de ellas indican claramente que las funciones cerebrales superiores se alteran después de recibir la quimioterapia  mientras que otras no.
El deterioro cognitivo suele ser de tipo subcortical (alteraciones de la atención, de la memoria reciente, la velocidad de pensamiento, cambios de personalidad y apatía) sin presentar datos de afectación cortical (no apraxias, agnosias o afasia), reflejando el daño difuso en la sustancia blanca subcortical. En algunos pacientes se añaden al cuadro apraxia de la marcha, incontinencia urinaria y disartria, simulando un cuadro de hidrocefalia a presión normal. En niños el cuadro se manifiesta como una reducción en el coeficiente intelectual y dificultad en el aprendizaje, alteración en la atención, la integración visuo-espacial y la coordinación motora fina, junto con alteraciones psicológicas y del comportamiento.

Lamentablemente, no existe un tratamiento efectivo para el daño difuso cerebral producido por la radioterapia. En algunos de los pacientes con un cuadro similar a la hidrocefalia a presión normal se han descrito mejorías con válvulas de derivación de líquido cefalorraquídeo, aunque ésta suele ser transitoria y parcial
Entre los enfermos que reciben radioterapia (el tratamiento radioterápico clásico) y que tienen metástasis cerebrales, hay un subgrupo más vulnerable a sufrir afectación cognitiva. Son los pacientes más ancianos, con diabetes, hipertensión arterial o alguna patología cerebral. Dos estrategias

Los investigadores se están planteando añadir medicamentos neuroprotectores a los actuales tratamientos de  quimioterapia y radioterapia. Se espera prevenir así el daño cerebral y el deterioro cognitivo asociado en aquellos pacientes que sobreviven más allá de seis meses un cáncer, como el de mama, el de pulmón o el renal.