LA EPILEPSIA EN EL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO

epilepsia

La epilepsia es una complicación bastante frecuente en pacientes con daño cerebral adquirido.

En algunos casos el primer episodio epiléptico puede suceder meses incluso años después de la lesión cerebral, aunque en la mayoría de las veces pueden controlarse mediante los fármacos adecuados. Es necesario visitar al neurólogo tras un primer episodio para descartar otros factores que puedan influir en la aparición de las crisis y elegir el tratamiento adecuado.

Tipos de crisis

Las crisis epilépticas pueden ser parciales o generalizadas. Las primeras se inician en una zona delimitada de un hemisferio cerebral, mientras que las generalizadas son debidas a una descarga bilateral en un área amplia del cerebro

En cuanto a su diagnóstico, lo primero es acudir a la consulta del neurólogo ante la sospecha de sufrir una crisis. Conocer la historia clínica de cada paciente es fundamental para la toma de decisiones, más aún cuando se trata de personas con daño cerebral adquirido. Entre las pruebas que se realizan para establecer mejor las características y el origen de las crisis destacan la resonancia magnética y el electroencefalograma.

Tratamiento

El tratamiento de la epilepsia distingue entre la prevención y el propio tratamiento farmacológico.

Evitar los estímulos luminosos intermitentes en algunos tipos de epilepsia, cuidar el sueño, y no ser imprudente en el consumo de alcohol puede ser básico a la hora de evitar una crisis epiléptica. En cuanto al tratamiento farmacológico, éste dependerá de la edad del paciente, los efectos secundarios y sobre todo del tipo de crisis. Con una terapia farmacológica, tres de cada cuatro pacientes acaban controlando su epilepsia, e incluso se puede plantear una retirada de la medicación en muchas ocasiones.

EPILEPSIA SINTOMÁTICA

Llamamos epilepsia sintomática a aquellas en las que existe una lesión cerebral conocida causante de las crisis. La causa más frecuente de epilepsia sintomática en personas adultas mayores de 50 años es el ictus, mientras que la causa más frecuente de epilepsia sintomática entre los 12 y los 35 años son los traumatismos craneoencefálicos.

EPILEPSIA POST-TRAUMATICA

Los pacientes que han sufrido un traumatismo craneoencefálico (TCE) grave tienen un riesgo de entre 17 y 29 veces mayor que la población general de sufrir una crisis epiléptica. Alrededor de un 15% de los pacientes que han sufrido un TCE grave desarrollarán una epilepsia. Un tercio de los pacientes con epilepsia post-traumática desarrollaran la primera crisis en los 3-4 primeros meses después del TCE y el resto antes de los 24 meses.

Cuanto más severo es el Traumatismo Craneoencefálico  mayor es la probabilidad de sufrir una epilepsia. Otros factores, generalmente asociados también a la severidad del TCE y que se han visto implicados en la aparición de epilepsia son la presencia de fracturas craneales, hemorragias intracerebrales asociadas, focos contusivos corticales difusos, etc.

EPILEPSIA VASCULAR

La causa de una primera crisis epiléptica en una persona mayor de 60 años es un ictus en más de un 30% de los casos. De hecho, los ictus son la causa más frecuente de epilepsia sintomática o secundaria. En general un 10% de los pacientes que ha sufrido un ictus presentará una crisis epiléptica, especialmente en las primeras semanas. Las crisis epilépticas son más frecuentes en los casos de lesiones hemorrágicas (10-12%) que en los ictus isquémicos (8-10%).

EPILEPSIA PRECOZ Y TARDÍA

En el caso de los ictus, las crisis precoces (o provocadas) son las que ocurren en las dos primeras semanas del ictus, aunque algunos estudios extienden este periodo hasta un mes después del ictus. Entre un 2 y un 5% de los ictus agudos presentarán crisis precoces.

La mayoría de estas crisis precoces se presentarán en las primeras 24-48h (50-80%) y serán de tipo parcial motora secundariamente generalizadas (50-90%), siendo las crisis parciales complejas son relativamente raras. Las crisis que aparecen después de este periodo habitualmente se denominan tardías.

La mayoría de las crisis tardías post-ictus ocurren entre los 6 y los 12 meses y tienen un riesgo de recurrencia muy alto, de hasta un 90%.

En el caso de los traumatismos las crisis precoces o provocadas son las que ocurren en la primera semana después del traumatismo. Como en el caso de los ictus, las crisis que aparecen después de la primera semana habitualmente se denominan tardías siendo más del 80% de los pacientes con una crisis tardía los que presenten una segunda crisis.

PROFILAXIS

La profilaxis hace referencia al tratamiento preventivo de la aparición de crisis con antiepilépticos. Con frecuencia vemos en la consulta pacientes que tras una intervención neuroquirúrgica (habitualmente una hemorragia o un traumatismo) están tomando antiepilepticos aunque nunca han tenido una crisis epiléptica,  el tratamiento con antiepilépticos pueden agravar los problemas cognitivo-conductuales de estos pacientes y enlentecer los procesos de recuperación.