SEXUALIDAD Y DAÑO CEREBRAL SOBREVENIDO

La sexualidad es un conjunto, que no se reduce a los genitales, a tener un orgasmo o al amor, sino que es la suma de experiencias, emociones, a la manera que tenemos de relacionarnos con los demás. Se trata de algo dinámico que se manifiesta a lo largo de nuestra vida. Las personas con DCS tienen sus necesidades, inquietudes y demandas. Para ello nosotros los profesionales debemos tenerlas presentes y escucharlas, y a las cuales, si podemos, ofrecerles una respuesta acorde a cada caso que se plantee.

Las personas con DCS tienen las mismas necesidades interpersonales que el resto de personas, necesitan intimidad y en algunos casos es necesario abordar este tema y encauzarles para evitar conductas inadecuadas.

Las personas con DCS tienen menor autonomía y eso hace que dependan más de otras personas para realizar sus necesidades más íntimas pero siguen pudiendo disfrutar de su sexualidad como cualquier otra persona.

La mayoría de los usuarios con DCS han manifestado miedos, dudas y temores acerca de su sexualidad después de la lesión pero sin embargo, la mayoría se han refugiado en ellos mismos o en amistades que les han tratado de aconsejar pero que sin embargo al no entender del tema no les han podido dar soluciones.

Tras la lesión disminuyen o desaparecen, los encuentros eróticos. Ello se debe a que la mayoría de los usuarios no se sienten bien con su nuevo cuerpo, con su nueva vida. Los usuarios con DCS tienen la autoestima baja y creen que tienen menos oportunidades en la vida que otra persona sin discapacidad tanto en la sexualidad como en las diferentes áreas. Piensan que es más fácil relacionarse con personas con discapacidad que con personas “normales”. Esa visión afirma que es la sociedad la que se la produce ya que mientras que ellos intentan integrarse, la sociedad les recuerda que son diferentes y los excluye.

Dentro de nuestra Unidad de Discapacitados contamos con personas que manifiestan estas mismas inquietudes: hablan entre ellos de sexualidad, para ellos la sexualidad puede ser una caricia, no disponen de intimidad, la gente en silla es un asexuado… , nosotros les escuchamos y debemos tener en cuenta que las personas con DCS deben ser especialmente protegidas. Estas personas no pierden su derecho a la intimidad, no se trata de crear en las residencias u otros lugares una especie de “vis a vis” para las relaciones eróticas, sino de dar la oportunidad para que las personas se organicen su intimidad siempre que sea posible.

En la sexualidad, se cree que la opinión de los discapacitados no se tiene en cuenta, no se les escucha, se les trata como si no pudieran decidir por ellos mismos, como si no tuvieran necesidades o deseos, se les trata como asexuales.. Por ello, la sexualidad en las personas con DCS debería orientarse desde los hospitales y profundizarse en los centros de rehabilitación para que las personas afectadas con DCS no dejaran en un segundo plano o eludieran su sexualidad sino que aprendieran a vivirla de otra manera.