Toma de contacto con los pacientes con daño cerebral adquirido

El paciente neurológico, una vez superada la fase aguda (hospitalaria), entra en un proceso de rehabilitación,  puesto que presentará una serie de déficit y necesidades que comprometen de alguna manera su estabilidad clínica y limitarán su independencia para desenvolverse con autonomía en la vida diaria.

En la primera toma de contacto se debe realizar una entrevista con el usuario y su familia, con el objetivo de recabar toda la información relativa a la persona y a la evolución su proceso patológico. Dicha toma de contacto la realiza la Trabajadora Social del Centro en colaboración en muchos casos con el Neuropsicólogo, implicándose también a parte del equipo profesional del centro, como es el médico, enfermería, fisioterapia, terapia ocupacional,…

En nuestro cuestionario de evaluación al menos, debemos recoger los siguientes datos:

  •  Antecedentes personales.
  • Alergias o intolerancias.
  • Origen del DCA y secuelas resultantes de los mismos (físicas y cognitivas).
  • Hábitos tóxicos.
  • Tratamiento farmacológico actual.
  • Control de constantes (tensión arterial, frecuencia cardiaca, temperatura y frecuencia respiratoria).
  • Aspectos relacionados con el metabolismo y hábitos nutricionales.
  • Talla, peso, Índice de Masa Corporal.
  • Alteraciones relacionas con la alimentación.
  • Tipo de dieta como tratamiento.
  • Riesgos de disfagia.
  • Sistemas de alimentación alternativa.
  • Sondas nasogástricas o tipo PEG.
  • Dificultad relacionada con la masticación/ presencia de prótesis dentales.
  • Estado de la piel (coloración, hidratación, presencia de edemas).
  • Presencia de ulceras por presión, o heridas quirúrgicas en proceso de cicatrizamiento (localización).
  • Continencia/incontinencia.
  • Sistemas de evacuación o presencia de sondas vesicales.
  • Sistemas de absorbentes.
  • Patrones y hábitos de eliminación.
  • Programas de reeducación de esfínteres (Controles de esfínteres).
  • Alteraciones en la movilidad/déficit motórico resultante del DCA.
  • Formas de desplazamiento.
  • Tipo de ayuda en trasferencias.
  • Uso de Sistemas de productos de apoyo para movilidad/desplazamiento.
  • Uso de férulas u ortesis (ubicación y colocación).
  • Riesgos de caídas.
  • Presencia de alteraciones cognitivas relacionadas con:

- La comunicación–alterada Si/No – Forma de comunicarnos preferentemente con el usuario, comprensión.

- Alteraciones relacionas con la memoria, orientación, conciencia del déficit, estados de ánimos, confusión o de tipo conductual.

  • Otras alteraciones sensoriales afectadas (visión, audición, gusto, olfato).
  • Alteraciones de la sensibilidad táctil (tipo y ubicación).
  • Presencia de dolor

En la realidad y desde el punto de vista institucional al abordar una patología como el DCA, nos encontramos con dos modelos de atención separados, el sistema sanitario y el social, la línea de actuación a nivel de intervención nos lleva a hablar de un sistema de atención socio sanitario ya que integra varios aspectos como pueden ser la protección de la enfermedad, la dependencia, y sus cuidados, las circunstancias que acompañan la dependencia, la rehabilitación, la re-inserción sanitaria y social de la persona con DCA y la promoción de su autonomía personal y el apoyo a las familias.